martes, 19 de julio de 2011
No nos darían ni agua
Y claro; ahora a nadie le importa la juventud, porque somos la peor generación que ha pisado la tierra. Causamos pérdidas a los gobiernos, nos drogamos, bebemos, hacemos barbaridades que los adultos de hoy en día jamás hubieran causado en sus tiempos. Somos los parias de la sociedad, somos consumistas, y gastamos lo que no ganamos, nos “enamoramos” en discotecas, y la relación puede durar hasta tres largas semanas habiéndola consumado, claro, (porque también somos unos viciosos). Faltamos el respeto a nuestros mayores, desobedecemos, no oímos las verdades y vivimos en nuestro propio mundo; no nos importa nadie lo más mínimo. Pero, ¿Qué se creen que somos? Somos personas; nos equivocamos y cometemos estupideces de las que más tarde nos arrepentimos. Aun así, no somos tan malos como nos pintan. El problema es que estamos muy encasillados. Y no somos todos iguales, claro que hay adolescentes tal y como los descritos; pero la gran mayoría no somos de ese modo, algunos somos responsables y queremos llegar a alguna parte con nuestras vidas, nos enamoramos durante años y es un amor puro. Lo que más fastidia es que crean que nuestro amor no es real; es solo un capricho, porque somos inmaduros y en realidad no sentimos nada. Pues no señoras y señores. Déjennos vivir nuestro tiempo como queramos (que muchos tenemos cabeza para vivirlo) porque ustedes tuvieron el suyo y lo desaprovecharon. Porque si no fueron felices cuando pudieron, nosotros no tenemos la culpa.
lunes, 18 de julio de 2011
No hay razón para seguir de pie
En un instante se me fueron las ganas de vivir, se fueron por la ventana para conocer a el que me las quitó sin más miramientos, con tres simples palabras, esas palabras que desde el inicio de los tiempos llevan destruyendo almas desde dentro con el único poder de la convicción que te dice que ya no tienes por qué seguir de pie. No te quiero. A ver, el cerebro trabaja de formas muy extrañas y maldigo el momento en el que empecé a sentir amor, porque no te quiero, tres simples palabras duelen más que por ejemplo vete a duchar o apaga la tele. Los sentimientos complican la vida más de lo estrictamente necesario. Porque ahora duele mucho, y él es el principal culpable. Pero no puedo permitir que a él le duela mi error de haber sido tan empedernidamente enamoradiza, además; ¿Qué le voy a decir? ¿Me acercaré a él y le diré, te odio por no amarme? No sería justo. Tengo que cancelar todos mis planes de futuro, ya no me apetece sonreír, ya no quiero llorar, no quiero sentir nada. Permaneceré sentadita en un rincón pidiéndole a dios que me deje un minuto para respirar. Para ser feliz. Para olvidar mí cáscara de muñequita de cera, de ojos mojados y mejillas frías. De cuerpo de inerte, de corazón vacío. Para poder mirar mi pasado y contemplar los planes que tenía en aquel momento, cuando imaginaba el acurrucadito junto a mí en la hierba. Contemplar cómo me miraba y yo pensaba que sentía lo mismo que yo. Pero todo son sueños rotos. Tú eres el príncipe de mis sueños que vino a decirme que no tenía permiso para soñar con él. El que movió mis recuerdos, empañándolos, metiéndolos en un baúl con cerrojo y el que se llevó la llave. El que me cerró las puertas sin abrir las ventanas. El que me hizo creer en el amor sin querer; porque quiere que sea feliz pero no con él. Porque cuando me abrazabas, yo siempre tan ilusa veía más allá de una amistad, veía más que un abrazo. Veía un futuro, un “felices para siempre”, una boda, una vida juntos… veía castillos en el aire, nada dolía, nada me hería, nada pararía el tren en el que estaba subida. Ahora tengo mi vida esparcida por los rincones, con solo mis manos para servirme de apoyo y mi alma roída por algo más fuerte que yo y muy poco racional. Algo que mata, algo que hace sufrir; que te hierve los nervios lentamente, llevándome a una locura muy dulce y dolorosa. Pero al fin y al cabo es por amor, y todo el mundo dice que el amor es bonito y siguiendo la secuencia lógica el dolor del desamor no puede ser tan malo como otros, pero la cosa está en que el amor no es algo que siga cadenas lógicas, es mágico, y más doloroso que mil torturas y venenos. Ahora solo queda esperar. Esperar a que el tiempo que me ata a la existencia , deje de luchar conmigo, la personita hecha pedazos por algo que quema, que arde, que no me deja dormir. Porque tú eras mi Superman, mi héroe, mi amigo, mi puerto seguro, me comprendías con una mirada, y me consolabas con un abrazo y un “todo saldrá bien”, pero no estaba a tu altura. Tú juegas en una liga superior. ¿Ahora qué hago yo? Porque puedo vivir toda mi vida sabiendo que no me quieres, aunque sea doloroso. Lo peor es que ya no estás cómodo a mi lado; te sientes violento. Te vas a alejar de mí, y mi lado racional me dice que es lo mejor, lo más fácil y lo más seguro para mi cordura. El problema es que el lado racional se ve ampliamente superado por el irracional, solo quiero patalear, llorar pelearme con el mundo, aun sabiendo que en este momento no tengo fuerzas ni para mantenerme erguida. Solo me apetece quejarme, despejar la frustración de mi mente, dejando que sea el lugar tan sano que era antes. Ahora solo me queda avanzar en silencio con el corazón en un puño, con la esperanza de que la muerte que he elegido no sea dolorosa; las voces en mi cabeza no me dan más plazo, así que me tiré puente abajo, murmurando una palabra; tu nombre.
domingo, 17 de julio de 2011
Quererte sin querer
Y el sabor del agua salada en tu boca, me hace sentir en el paraíso. Porque eres la mejor cosa que nunca supe que iba a necesitar, así que mantente cerca, ahora tengo todo tan claro que no preciso el aire para respirar, porque un suspiro me da la respuesta a lo que mi mente busca sentido. Ya no uso el corazón para otra cosa que no sea quererte a cada instante, y ya no necesito los ojos para observarte, porque vives dentro de mí y se me hace tan difícil llorar si estoy a tu lado o reír si estoy lejos, que ya nada es igual; tú solo me has cambiado, eres mi puerto seguro, mi mejor amigo. Mi vida en otro cuerpo.
viernes, 15 de julio de 2011
Huye
Y es que a veces huir es la solución. Sí, muchos, dicen que eso es de cobardes y quizás tengan razón, pero no hay dos situaciones iguales, pero si no te queda más remedio, ¿Qué vas a hacer? Cuándo ya has dado todo lo que tenías y dejaste todo de lado en la batalla cuando has perdido las lágrimas en un mundo que no es el tuyo, perdonar que os diga, pero por muchas perogrulladas que leáis en desmotivaciones que digan que lo peor es rendirse, que no luchar es matarse a uno mismo, todo tiene un límite y si no puedes más, di adiós a todo. Que siempre habrá una mano amiga a tu lado.
Sueños de niña inocente
Sácame una foto con la Kodak, sonríe mirando el cielo cuando llueve, canta en la ducha, participa en un montón de concursos, vámonos las dos juntas de compras y vamos a ver una peli de miedo en mi casa comiendo palomitas con las persianas bajadas. Ven conmigo a tomar el sol en un prado, caminemos 15 kilómetros en una excursión a la montaña, o relajémonos en la terraza cerca de la piscina donde después nos daremos un chapuzón saltando en bomba. Comamos helado hasta que nos duela la barriga y no sintamos los sesos del frío. Quiero dar un beso a una persona especial debajo de la Tour Eiffel. Quiero ver anochecer tumbada en mantel de cuadros rojos y decir que lo traje de escocia, en un viaje que hice inesperadamente, solo para ver a mi amor del verano y darle un beso de buenas noches. ¿Y si vamos a caminar? ¿O a correr por central park? Vamos a hacer castillos de arena en verano y muñecos de nieve en invierno. Quiero hacer una guerra de agua y acabar empapada, además de ser yo la ganadora. Son mis sueños, de niña pequeña, de niña inocente
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